Desde el programa de Paces Comunitarias de la Corporación Con-Vivamos y la Alianza de Memorias Comunitarias de Medellín[1], con el apoyo de la Asociación Paz con Dignidad y el Ayuntamiento de Madrid, desarrollaron un proceso político y pedagógico denominado Diplomado de Memorias Comunitarias, Narrativas y Propuestas de Paz, que tuvo su evento de graduación el pasado 18 de octubre. Esta propuesta formativa tenía como objetivo fortalecer las capacidades de visibilización, movilización e incidencia de víctimas del conflicto, comunidades y organizaciones comunitarias de la ciudad en pro de procesos de construcción de paz, convivencia y participación, a través de la recuperación de memorias comunitarias, la generación de narrativas y la articulación de agendas territoriales de paz. Por lo anterior, a continuación, se presenta el contexto en el que surge la experiencia, los hitos de su desarrollo y los retos pedagógicos y políticos de la misma.

Colombia, Antioquia, Medellín: El contexto de la experiencia.

Colombia ha vivido un conflicto armado hace más de 50 años entre diversos grupos armados (legales – ilegales), en el que se cometieron graves violaciones a los DDHH de la población. En el 2016 se firmó el Acuerdo de paz entre la exguerrilla de las FARC y el Gobierno Nacional, éste ha traído consigo aspectos positivos como la desmovilización de más de 7.000 combatientes, la dejación de armas, la reducción de enfrentamientos y con esto el número de asesinados en la guerra, y no menos importante, se ha iniciado la implementación del Sistema Integral de Verdad, Justicia y Garantías de No Repetición (SIVJGNR) que busca garantizar la convivencia y reparar los derechos de las víctimas del conflicto armado.

Si bien existen avances en la implementación del Acuerdo de paz, a lo largo de los 3 años después de la firma del Acuerdo; se han dejado ver las grandes limitaciones que poseen. Pues el asesinato contra defensores y defensoras de DDHH y comunidades locales es alarmante[1], además que se han agudizado los enfrentamientos en ciertos sectores del país por el control territorial, así lo afirman el Alto Comisionado de la ONU, el informe anual de Amnistía Internacional 2017/2018 e instituciones nacionales como La Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo de Colombia.

Las causas que dieron origen al conflicto armado continúan y se profundizan en territorios como el departamento de Antioquia. El modelo de desarrollo bajo la lógica de implementación de grandes megaproyectos asociados a la megaminería, la deforestación y el extractivismo, promueven expresiones del conflicto que no se logran abordar en el Acuerdo de paz. Estas problemáticas, ligadas a otros asuntos estructurales como el narcotráfico, generan confrontaciones por el control territorial que tienen graves implicaciones políticas, sociales, ambientales y culturales.

Las dinámicas de conflictividad armada y disputa territorial se generan mayoritariamente en el sector rural del país y principales ciudades como Medellín se convierten como receptoras de población desplazada y víctimas del conflicto armado. De este modo, se da el surgimiento de barrios y asentamientos con múltiples precariedades y problemáticas sociales que, asociadas al desempleo, la marginalidad, la injustica social y la exclusión, re-victimizan y no generan condiciones de vida digna para quienes la habitan.

Frente a este contexto, las organizaciones sociales y comunitarias de Medellín históricamente han construido alternativas a las violencias desde acciones colectivas, que abordan el conflicto armado y las violencias estructurales en su complejidad. Una de estas dimensiones tiene que ver con las disputas que se generan entorno a los relatos que normalizan la guerra o aquellos que le apuestan a la paz y la convivencia. Por lo anterior, las Memorias Comunitarias son claves para recuperar las historias de lucha y transformación social que han sido agenciadas por las comunidades.

Diplomado de Memorias Comunitarias: Reconstrucción del proceso vivido.

El primer paso, tuvo que ver con la conformación de la Alianza de Memorias Comunitarias, para ello diversas organizaciones sociales y la academia construyeron colectivamente la propuesta pedagógica tales como objetivos, principios, alcances, expectativas, entre otras. En segundo lugar, se invitaron líderes y lideresas sociales, participantes de organizaciones sociales, colectivos populares, y grupos académicos de diferentes territorios de la ciudad, cuyas trayectorias y experiencias aportaron al diálogo de saberes desde lo intergeneracional y lo cultural.

La apertura del Diplomado se realizó en la Universidad de Antioquia, conmemorando la vida de defensores y defensoras de los DDHH que han sido asesinadas por causa de la agudización de la guerra en el país. Este acto permitió que la academia se articulara de manera horizontal con las iniciativas que surgen desde la comunidad, posición que se expresa en el reconocimiento de saberes y relaciones de confianza.

Con la instalación del proceso, se dio pasó al desarrollo de 4 líneas temáticas que permitieron el reconocimiento de las experiencias personales y colectivas alrededor del conflicto y las resistencias cotidianas, además de un análisis del contexto y el conocimiento del Acuerdo de paz. Un aspecto en el cual se profundizó fue en el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones para desarrollar investigaciones sobre memorias y archivos comunitarios.

La primera línea temática se denominó “cinco pieles para la paz”, la cual tiene como punto de partida el arte, la cultura y lo simbólico para promover reflexiones iniciales sobre las afectaciones de las violencias en los cuerpos y al mismo tiempo, identificar procesos de resistencia emprendidos por parte de los actores participantes desde la sensibilidad, los sentidos y la emocionalidad.

La segunda línea temática fue la de “conflictividades urbanas y experiencias de resistencia”. En esta oportunidad los y las participantes hicieron lectura crítica sobre textos históricos que relatan los conflictos y la paz, además, participaron en la movilización social y política del país, puesto que, ante la coyuntura en la que se continuaba con el asesinato sistemático a defensores y defensoras de DDHH y las objeciones presentadas a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) por el presidente, llevaron a la práctica repertorios de acción colectiva en favor de los DDHH, la paz, la vida digna y la no repetición de las violencias en los territorios.  

La tercera línea fue la de “Memorias y Archivos Comunitarios”, en esta línea la Universidad de Antioquia se vinculó con toda la experiencia que posee desde la Escuela Interamericana de Bibliotecología (EIB-UdeA), posicionando los archivos comunitarios como lugares que salvaguardan las memorias, que aportan a visibilizar violaciones de DDHH y situaciones del territorio que merecen ser documentadas y presentadas ante el mundo; es así como los archivos divulgan la memoria histórica de las conflictividades y también de las experiencias de resistencias que construyen paz territorial.   

La cuarta y última línea temática fue la de “Acuerdos de Paz”. Esta línea permitió contar con la presencia de El Instituto Kroc de Estudios Internacionales para la Paz y con La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición de Colombia (CEV), entidades que plantearon los avances de la implementación del Acuerdo de paz y sus principales retos y desafíos. Un ejercicio pedagógico y de sensibilización con los y las participantes del Diplomado frente a la importancia de reconocer, apropiar y defender la paz en Colombia.

Una vez abordadas las 4 líneas temáticas se trabajaron las narrativas de memorias desde las experiencias de las organizaciones sociales y comunitarias, de este modo, se reconoció la radio comunitaria, el periodismo comunitario, la fotografía social, el documental, la oralidad y la escritura como narrativas que permiten visibilizar las memorias colectivas, desde propuestas participativas y reflexivas de comunicación y cultura que involucran la comunidad desde un enfoque de exigibilidad de los DDHH y reivindicación de la verdad, la justicia y la no repetición.

Como ejercicio práctico, las y los participantes formularon iniciativas de memorias comunitarias, es decir, investigaciones de carácter histórico en las comunidades populares y procesos comunitarios en temas como las memorias personales, familiares, barriales, organizativas, feministas, intergeneracionales, urbanas, rurales y culturales. Los resultados de estos ejercicios investigativos serán compartidos en el segundo semestre del presente año en diferentes lugares expositivos de la ciudad con el propósito de ampliar la conversación pública sobre estos temas con actores políticos, sociales, comunitarios, académicos, institucionales y privados.

Pistas y retos para el fortalecimiento de las memorias comunitarias

Un primer reto es el fortalecimiento y proyección de alianzas y espacios de articulación entre organizaciones comunitarias y actores académicos que aporten a la construcción de paz, el reconocimiento y recuperación de memorias comunitarias, que visibilicen el papel de las comunidades en cuanto a la resistencia no violenta, la convivencia, la participación y las luchas por el derecho a la ciudad y la vida digna.

En segunda instancia, se hace necesario continuar con procesos formativos desde la vivencia y el pensamiento crítico que permitan la cualificación de procesos sociales y sujetos populares que contribuyan a la construcción de relatos, memorias comunitarias e iniciativas de paz territorial.

En tercer lugar, es relevante conectar los procesos organizativos en diferentes escalas territoriales, a través del diálogo de saberes sobre narrativas de memoria en clave de construcción de paz, para potenciar y promover nuevas reflexiones, además de instalar redes de apoyo y/o agendas políticas locales, nacionales y globales que fortalezcan los saberes y prácticas de resistencia ante la guerra, el capitalismo y los instrumentos ideológicos de dominación cultural.

Por último, la sociedad internacional debe ser protagonista en la promoción del cese definitivo de los conflictos armados en Colombia; puesto que, la firma del Acuerdo ha menguado el enfrentamiento entre dos actores en específico, sin embargo, asuntos como el asesinato sistemático de defensores y defensoras de DDHH evidencian que la guerra aún no ha terminado y se mantienen problemáticas estructurales que limitan el alcance de lo pactado en términos de acceso a la tierra, profundización de la democracia, reincorporación de excombatientes a la vida civil, sustitución de cultivos ilícitos, reparación integral a las víctimas, y desarrollo de políticas territoriales que incorporen las agendas sociales y las reivindicaciones de la sociedad civil.

Elaborado por: Paces Comunitarias – Corporación Con-Vivamos

Para mayor información: memoriascomunitarias@convivamos.org


[1] Son más de 700 líderes sociales y 135 excombatientes de las FARC asesinados desde 2016. Esto supone el aumento del 50% de asesinatos contra los líderes sociales. Ver: https://bit.ly/2JMXJoI

[1] La Alianza de Memorias Comunitarias está conformada por: Corporación Jurídica Libertad, Ruta Pacífica de las Mujeres, Corporación Mi Comuna, Corporación Ciudad Comuna, Corporación Estanislao Zuleta, Asociación Palco, La Esquina Radio, ACJ-Medellín, Cátedra Libre Martín Baro, la Corporación Con-Vivamos, la Asociación Paz con Dignidad y la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia (EIB-UdeA).

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