Collage, por Mariana Álvarez L. Publicado en la edición N263 / La Página Violeta, de Enfoque de Oriente.

El pasado 25 de agosto finalizó el Laboratorio en Medios de Comunicación y Género, una iniciativa de la Corporación Con-Vivamos que buscó reflexionar sobre la manera en que los medios de comunicación naturalizan las violencias hacia las mujeres, y construir algunas herramientas o recomendaciones para abordar este tema.

Este espacio, que surgió por la preocupación sobre los aumentos de feminicidios durante la cuarentena, y la manera en que los medios de comunicación han cubierto estos hechos, propició reflexiones profundas y sentidas. Durante seis horas, divididas en tres sesiones de trabajo, periodistas, profesionales de la comunicación, y creadores y creadoras de contenido conversaron sobre la manera en que los medios de comunicación han ratificado, históricamente, imaginarios y normas sociales que legitiman las violencias basadas en género.

Según Sandrine Muir-Bouchard, máster en Comunicación Pública, e invitada a la primera sesión de este Laboratorio, una norma social es una regla no escrita que influye en nuestros pensamientos y comportamientos, y además es compartida y repetida en un grupo de referencia. Las normas sociales se reproducen a través de las familias, las comunidades, las instituciones y también a través de los medios de comunicación.

“Pero cuando empezamos a hablar de imaginarios sociales, vamos a algo más abstracto si se quiere. Son esquemas referenciales que nos ayudan a interpretar la realidad, y finalmente es una realidad legitimada por instituciones formales e informales, que da un lugar central al contexto y la cultura. Pueden ser ideas como el amor, o cosas como la política. No son definiciones, sino que tienen un componente cultural, compartido por un grupo de personas, y por eso los medios de comunicación tienen un rol central en la repetición de estas ideas, que a veces pueden ser una palabra, un concepto, que en su modo literal quiere decir una cosa, pero se usa de manera coloquial para hacer alguna referencia”, manifestó Muir-Bouchard.

Pantallazo columna en El Espectador que usa el imaginario de la ‘bruja’

Así pues, explicó Muir-Bouchard, quien también es promotora de la campaña ‘Basta, acabemos las violencias contra mujeres y niñas’, el tratamiento noticioso, que tiene que ver con cómo contextualizamos las noticias, la interpretación que le damos a los hechos, las expresiones o referentes que usamos, y la repetición de ciertos temas o comportamientos, puede contribuir a reafirmar imaginarios sociales que legitiman o validan las violencias hacia las mujeres.

Es por esta razón que, ante el alarmante panorama de violencias basadas en género en nuestro país, sea tan importante tranversalizar el enfoque de género en el ejercicio periodístico y en toda práctica comunicativa.

Ante esto, Fabiola Calvo, coordinadora de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género, e invitada a la segunda sesión de este laboratorio, expresó que “los medios de comunicación han tenido cambios, y se nota que las mujeres hemos logrado incidir en los medios de comunicación. Hay movimientos de mujeres por todo el mundo, mujeres trabajando. Esto lo tiene que mostrar la prensa. El punto acá es que no solo se trata de que nos visibilicen, sino cómo nos visibilizan, cuál es el enfoque que se le da a una nota de prensa. Los medios están revictimizando a la mujer, poniéndola a la sombra de un hombre, volviéndola a asuntos tradicionales de cuidado y familia”.

De esta manera, una de las reflexiones principales en cuanto al cubrimiento periodístico con enfoque de género tuvo que ver con el lenguaje.

“Esta es un decisión política y personal. No creo que el lenguaje inclusivo sea un condicionante para un periodismo con enfoque de género, porque tu puedes nombrar el los y el las, e incluir esa diversidad, pero no tener ese enfoque dentro de la historia y la forma como la estás contando. Sin embargo, es la posibilidad de nombrar el mundo en femenino, y cuestionar el lenguaje heteronormativo y antropocentrista que históricamente nos ha acompañado”, expresó Mariana Álvarez, directora del medio de comunicación Enfoque de Oriente, e invitada también a la segunda sesión.

Por eso, otra reflexión importante tuvo que ver con lo que significa hablar de enfoque de género, en tanto que se trata de visibilizar únicamente las historias de mujeres víctimas de violencias, sino de visibilizarlas en sus diferentes roles.

Así pues, Fabiola Calvo enfatizó en la necesidad de que periodistas y comunicadores tengan siempre una base de datos de fuentes que incluya un gran número de mujeres en todos los campos, como las ciencias, las artes, las administraciones, etc, para que sean consultadas a la hora de tratar algún tema, y equilibrar la balanza con respecto a la predominancia de fuentes masculinas en los medios de comunicación.

“Las mujeres hemos estado en todos los escenarios. Es cierto que hemos estado recluidas a la vida privada, y sometidas durante cientos de años, pero también hemos tomado decisiones, y eso también hay que mostrarlo en positivo, no siempre como las pobrecitas, sino como mujeres que han tomado decisiones”.

Fabiola Calvo

Estas y otras reflexiones, así como las recomendaciones y herramientas recogidas en este laboratorio, serán sistematizadas por la Corporación Con-Vivamos, con el fin de generar un insumo de trabajo para medios y colectivos de comunicación, que contribuya a desmontar los imaginarios y normas sociales que validan las violencias hacia las mujeres.

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