“Hay algo que la comuna nororiental aprendió antes que el resto de la ciudad, y fue a contar sus propias historias. Tal vez porque las historias que se empezaron a contar eran historias de miedo, de guerra, de muerte, pero la Nororiental empezó a mostrar que había otras historias. […] No hay que buscar al muerto, hay que buscar al recién nacido, que es la tienda, el grupo, el colectivo… Y eso lo ha sabido contar la Nororiental”, se escucha en la voz de Juan Mosquera, invitado al evento Convites, conversaciones y memorias que se realizó este 20 de septiembre.

La Nororiental se ha caracterizado por ser un territorio construido, y sobre todo autoconstruido a través de convites, con el esfuerzo y respondiendo a las necesidades de sus habitantes. Allí, las historias brotan en cada cuadra y en cada esquina. Por eso, a 100 años de iniciada la construcción de este territorio, las historias se van convirtiendo en la memoria no solo de un barrio o una comuna, sino en la memoria de esta ciudad. Porque como lo dice Mosquera, “nadie construye su barrio para quedarse solo, uno construye su barrio para sentirse parte de la ciudad”.

“Nos han enseñado a contar y a escuchar los relatos de dolor, pero cuando uno sube a los barrios de la Zona Nororiental, se da cuenta que están llenos son de relatos de esperanza”, expresa Isabel Gómez, integrante de La Esquina Radio e invitada a este conversatorio.  

Isabel pone como ejemplo que cuando fueron por primera vez al barrio Bello Oriente, les recibió una mujer llamada Elvia, desplazada de San Rafael, Antioquia. “Ella nos empieza a contar que tenía el primer balde que compró cuando llegó a Bello Oriente, y eso es lo que le quedó del primer intento de tener una casa aquí en Medellín, porque no pudieron terminar de pagar el primer lote, pero que les quedó el balde. Pero lo traigo como anécdota para hablar de la fuerza y valentía de estos hombres y mujeres de la Nororiental… Doña Elvia nos contó cómo en Bello Oriente empezaron a construir sus casas, porque los fines de semana se reunían y se ayudaban”.  

Es por eso que, en medio de este relato de un siglo de la Nororiental, contar las historias se ha convertido en un elemento esencial en la construcción de identidades. Medios, procesos y colectivos de comunicación comunitarios han sido también agentes y constructores de territorio.

Como lo dice la Corporación Mi Comuna, “le apostamos no solamente a la construcción de relatos en los medios comunicativos, sino también en los procesos, porque finalmente le apostamos a la transformación desde adentro hacia afuera, y esto por supuesto se ve visibilizado a través de las imágenes, a través de las palabras, a través de los encuentros intergeneracionales, y a través de lo que hoy nos tiene unidos para seguir fortaleciendo nuestro territorio”.

Te invitamos a conocer los relatos, historias y memorias que se tejen desde los medios de comunicación, a través de la conversación “Convites, conversaciones y memorias”:

Compártenos tu opinión