De acuerdo con cifras de la Alcaldía de Medellín, Popular es la comuna con mayor déficit cuantitativo de vivienda, es decir, donde más número de hogares necesitan una vivienda apropiada, y también es una de las que mayor déficit cualitativo presenta, lo que está relacionado con factores como la estructura, el espacio, la disponibilidad de servicios públicos, entre otros.

Además de esto, en términos de infraestructura, en la Comuna 1 “todavía hay muchas dificultades para el acceso al espacio público de calidad, sigue siendo difícil para algunos barrios acceder al agua potable, hay barrios que no tienen alcantarillado convencional o por lo menos bien dotado; todavía hay barrios que tienen dificultades para vivir en condiciones mínimas de riesgo, sin tener que pasar el susto de que en cada aguacero un pedazo de morro o una casa se pueda caer”, cuenta Fernando Zapata, coordinador del programa Derecho a la ciudad y Territorio de la Corporación Con-Vivamos.

Este panorama, que según Zapata es la acumulación del abandono estatal y la falta de voluntad política, ha puesto de presente para las comunidades la necesidad de avanzar en el impulso y exigencia de un mejoramiento integral para los barrios. Esto porque, aunque históricamente estos territorios se han ido construyendo y mejorando desde el esfuerzo colectivo de sus habitantes, hay aspectos, producto de las injusticias socio-territoriales, que requieren grandes intervenciones para garantizar condiciones de vida digna.

Participación y construcción de propuestas

Según Berónica Rodríguez Sánchez, lideresa social comunitaria del barrio Carpinelo 1, uno de los principales problemas de su territorio es la falta de agua potable, así como de saneamiento básico y alcantarillado. A eso se suma los problemas de basura, dado que el carro recolector no entra hasta este territorio. En lo relacionado con vivienda la situación tampoco es la mejor: la mayoría de las viviendas están construidas con materiales inadecuados, o son cuartos o “ranchos” no aptos para ser habitados. Y en cuanto a infraestructura, según explica esta lideresa, las vías de acceso son precarias.

Es por esta razón que líderes y lideresas de estos barrios, Carpinelo 1 y 2, ubicados en el Borde Urbano Rural de la Comuna 1, han participado activamente en la construcción de una propuesta encaminada al mejoramiento de su territorio, desde una visión de integral de la ciudad, tomando en cuenta aspectos como la movilidad, la vivienda, la gestión del riesgo, entre otros.  

Producto de una escuela territorial, impulsada con el apoyo de la Universidad de Colorado Boulder, la Universidad San Buenaventura, y la Corporación Con-Vivamos, los habitantes de este territorio ahora cuentan con una ruta de trabajo, y un reconocimiento de sus potencialidades para promover la transformación del lugar que habitan. La Escuela Territorial, que se desarrolló durante cuatro meses de manera virtual, con algunos encuentros presenciales, surgió, según relata Fernando Zapata, “ante un Estado que todavía no avanza como lo esperaríamos que lo hiciera frente a la gravedad de la situación de vivienda, hábitat e infraestructura en la Comuna 1, y en general de los barrios populares de Medellín”.

Durante estos cuatro meses, estudiantes y profesores de las universidades mencionadas, líderes y lideresas, y promotores de la Corporación Con-Vivamos, estudiaron temas como Plan de Ordenamiento Territorial, Mejoramiento Integral de Barrios, Política Pública de vivienda y hábitat de Medellín, entre otros. Además, por medio de cartografías sociales pudieron manifestar y reconocer los problemas, necesidades y potencialidades del barrio, como insumo principal para delimitar sus propuestas.

Así, sumando la experiencia de la comunidad con los saberes académicos, los estudiantes de estas universidades, que cursan programas de arquitectura, consolidaron propuestas en varias líneas de intervención.

En cuanto a movilidad, por ejemplo, surgieron propuestas para integrar los barrios Carpinelo 1 y 2 con el sistema de transporte, aprovechando la cercanía con la estación del metrocable de Santo Domingo, y con la infraestructura que lo conecta hacia el Parque Arvi. Complementario a esto, plantearon el mejoramiento de las vías y caminos existentes a través de una red de escalas y senderos.

En cuanto a vivienda, algunas de las propuestas tienen que ver con la recuperación de los retiros de quebrada, es decir, reubicando las aproximadamente 360 familias que viven cerca de las quebradas, por medio de la construcción de edificios medianos y pequeños; además, este punto incluye la generación de vivienda nueva en otros lugares que tengan espacio, el mejoramiento de la vivienda existente, y la educación a los habitantes del barrio sobre cómo hacer bien sus viviendas y de manera segura, teniendo en cuenta las dinámicas de autoconstrucción que prevalecen en el territorio.

Fernando Zapata también explica otras de las propuestas surgidas: “en cuanto al tema de aguas, se podrían generar algunos mejoramientos de quebrada, en concreto la quebrada El Zancudo, pues recuperando esta quebrada se pueden generar condiciones para ampliar la vía y mejorar la movilidad. También hay otras quebradas sobre las que se puede hacer mejoramientos, para generar limpieza, cultivos de plantas, senderos peatonales, y colocar rejillas para recoger los desechos y basuras, y que estas puedan ser reutilizadas”.

Además, explica Zapata, surgieron ideas en torno al tema de huertas y alimentación: “entendiendo que es un barrio que tiene problemas económicos, y que en pandemia la comida se ha vuelto un tema fundamental, se puede generar una red de huertas en el mismo barrio, poniendo una serie de puntos de huerta, distribuido a lo largo y ancho del territorio, para que todas las familias tengan más o menos cerca una huerta. Se proponen como espacios 6 x 6 metros donde puedan cultivar diferentes familias, y habría una caseta central para guardar insumos y herramientas”.

Finalmente, aspectos como la recuperación y mejoramiento de espacios públicos recreativos, sistemas para la gestión del riesgo, entre otros, fueron incluidos en estos diseños que serían la ruta para un mejoramiento integral de los barrios Carpinelo 1 y 2. 

Tras finalizarse la escuela, los retos y las expectativas son altas: “este es un avance muy significativo y que deja a una comunidad inquieta, haciéndose preguntas sobre cómo organizarse para continuar el proceso de reivindicación del mejoramiento integral del barrio para los próximos años, pero con propuestas concretas que se han construido durante esta escuela”, explica Zapata.

La comunidad de Carpinelo seguirá trabajando en este propósito, y su tarea principal será el seguimiento a la gestión de la Alcaldía municipal, para participar e incidir en los planes de mejoramiento integral, pero también seguir autoorganizándose para la construcción de propuestas y la exigibilidad de derechos que les permitan, finalmente, construir un territorio para vivirlo dignamente.

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