El Voluntariado fortaleció la participación juvenil en Medellín

230 jóvenes se beneficiaron con el proyecto, y a través de sus iniciativas voluntarias llegaron a más de 400 personas de la ciudad.

El pasado 15 de diciembre finalizó el proyecto Voluntariado Joven de la Secretaría de la Juventud, operado por la Corporación Con-Vivamos. 230 jóvenes de todas las comunas y corregimientos se beneficiaron con este proyecto, que, desde un enfoque de salud pública, buscó fortalecer la participación y organización juvenil.

“El proceso lo pensamos bajo la coyuntura de una pandemia, y también de unas formas distintas de relacionarnos con los y las jóvenes, pero además de ello con unas precariedades que en muchos lugares de la ciudad existen. Bajo esa perspectiva se dio el proceso de Voluntariado, siempre pensando que las juventudes deben ser los protagonistas de las transformaciones de la ciudad, y en ese sentido, entender un poco esa idea de la salud pública desde ellos y ellas, desde esas transformaciones que desde pequeñas acciones es posible lograr”, dijo Oscar Cárdenas, líder del proyecto desde la Secretaría de la Juventud.

El proyecto inició con un proceso formativo que se desarrolló de manera virtual, en el que las juventudes reflexionaron alrededor del quehacer voluntario en Medellín a través de enfoques integrales y diferenciales. Además, 8 procesos juveniles recibieron un incentivo económico para fortalecer sus iniciativas voluntarias. Ellos son REDAJIC, Juventud Activa, Navegantes Indómitos, Proyectando, SOS Acción Ambiental, MIMA, Pincelazos, y Happy Brothers, que con sus acciones lograron impactar a más de 400 personas en toda la ciudad.

“Estos colectivos juveniles plantearon un repertorio de iniciativas voluntarias en diferentes comunas y corregimientos de la ciudad, en torno a temas como el reconocimiento de la diversidad sexual, el acompañamiento a niñas y mujeres jóvenes en sus derechos sexuales y reproductivos, la prevención de la violencia intrafamiliar a través de la literatura y la escritura, la mitigación del impacto del consumo de sustancias psicoactivas, la búsqueda de oportunidades laborales y profesionales, el desarrollo de procesos artísticos y culturales, y el cuidado del medio ambiente”, explicó Edward Niño, coordinador del proyecto desde la Corporación Con-Vivamos.

Este proyecto también posibilitó la generación de 19 alianzas con organizaciones sociales y entidades públicas interesadas en la promoción de las juventudes de Medellín como actores protagonistas del cambio. Así, los participantes del proyecto pudieron vincularse a acciones relacionadas con los derechos humanos, la educación, la cultura, la salud pública, entre otros.

Entre estas articulaciones, se destaca la participación en la campaña Parece Normal, Pero es Violencia, impulsada por la Corporación Con-Vivamos; la entrega de 30 kits de huertas urbanas durante la emergencia por el Covid-19, en articulación con la Gobernación de Antioquia y el Proyecto Terrestres de la Secretaría de la Juventud, y un taller con el proyecto “Espacios Públicos Seguros para las Mujeres y las Niñas”, de la Secretaría de las Mujeres. Otras organizaciones que posibilitaron espacios de articulación fueron la Institución Educativa Enrique Olaya Herrera, Medellín en la Cabeza y la Corporación Educativa Combos.

Según puntualizó Edward Niño, “las y los jóvenes que participaron en el proyecto dejan para la ciudad un gran aprendizaje en términos de la importancia de la organización como principal estrategia de respuesta a los desafíos que nos impone la época. También dejan un mensaje muy potente en clave de solidaridad con las personas y familias afectadas por las problemáticas socio-económicas y las violencias presentes en el contexto de la ciudad. En los próximos años queda el reto de seguir ampliando la red de iniciativas voluntarias, posicionar una cultura de solidaridad y organización juvenil, además de profundizar en el enfoque de salud pública, teniendo en cuenta la necesidad de seguir trabajando sobre el cuidado de sí y del colectivo”.

El proyecto Voluntariado Joven, además de fortalecer la participación, permitió avanzar en el reconocimiento de las necesidades de las juventudes, reforzar diálogos intergeneracionales y redes comunitarias, para hacerle frente a la crisis y promover la transformación de la ciudad.

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