Este 8 de marzo, día internacional de los derechos de las mujeres, el movimiento social de mujeres de Medellín se dio cita para decir NO a los feminicidios y al retroceso en la conquista de sus derechos. Las mujeres de la Zona Nororiental fueron protagonistas de la jornada.

Nuevamente se conmemora el 8 de marzo día internacional por los derechos de las mujeres, con una gran movilización de la que hizo parte la diversidad del movimiento social de mujeres de la ciudad, acompañadas por otros movimientos sociales, por mujeres niños y hombres indígenas que este año se unieron a la marcha. El recorrido inició en la Casa de la memoria, que se ha convertido en un punto de encuentro de las víctimas en la ciudad, y que hoy recobra importancia vital para darle sentido a la paz.

La consigna que encabezó la marcha y que corearon las mujeres “los gobiernos retroceden nuestros derechos, las mujeres juntas avanzamos “, se tomó como el tema para reafirmar los pactos políticos de unidad que se han construido en él movimiento ; denunciando que en las crisis económicas los gobiernos descargan sus efectos en el gasto social, y recortan los presupuestos privatizando los derechos, lo que representa para las mujeres una mayor precarización de la vida y un aumento del trabajo reproductivo y del cuidado.

Desde la Zona Nororiental, se desplazaron las mujeres que integran los procesos que anima la Corporación Convivamos, las mujeres que participan en las actividades del Centro comunitario Mario Montoya, las mujeres de la escuela Feminista Popular cuando las Mujeres Tienen alas, las mujeres de la Coordinación Zonal de mujeres y el equipo de la Corporación, estas se unieron portando la simbología de la marcha camisas moradas, pañoletas, sombrillas, tijeras, uniéndose al pacto de unidad del movimiento social de mujeres, y manifestando el descontento porque en Medellín, hay una agudización de la crisis y de la feminización de la pobreza que impide el disfrute de un buen vivir.

También en la marcha se vio una diversidad de expresiones artísticas, como las ya famosas batucadas, que cambian los contenidos sexistas de las canciones infantiles, y reivindican una vida sin violencias contra las mujeres y denuncian el patriarcado. El grupo Klown Nariz obrera y sus jóvenes artistas a través del performance hacen visible como la laicidad del Estado colombiano queda en entredicho y no permite que las mujeres tomen decisiones sobres sus cuerpos.

Entre las principales reivindicaciones estuvieron el incremento del presupuesto público para la garantía de los derechos de las mujeres, la falta de continuidad de acuerdos fundamentales para garantizar la equidad de género, la incorporación de la agenda ciudadana de las mujeres, como también que las mujeres en la ciudad apoyamos la realización de la paz.

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