Gestión del Riesgo

“Mis vulnerabilidades se pueden convertir en amenazas para los demás, mis capacidades en potencia colectiva”

En el marco del foro “Porque una casa sin amor se cae: las comunidades en la gestión de riesgos”, organizado por la Escuela Territorial de Barrios de Ladera, tuvimos la oportunidad de conversar con Gustavo Wilches – Chaux, escritor y consultor independiente, involucrado con la ecología geográfica y humanista. Compartimos algunas ideas que surgieron en el diálogo de saberes.

El riesgo es el resultado de la amenaza por la vulnerabilidad. Un aguacero es un posible riesgo, pero esto depende del estado del techo (vulnerabilidad) y el alcance de la gotera (amenaza). Un desastre es un riesgo no tratado. Un desastre es diferente a un fenómeno natural. Por ejemplo, una erupción volcánica no es un desastre sino un fenómeno natural, el desastre son los impactos derivados de la erupción. En ese sentido, el riesgo no es “natural” y se puede gestionar colectivamente.Para gestionar el riesgo, es importante reconocer que los sujetos del territorio incluyen tanto actores humanos como actores no humanos, tales como las cuencas, microcuencas, ecosistemas, suelos y subsuelos, dinámicas microbiológicas, flora, fauna, microorganismos… Estos últimos no son elementos del paisaje, también son participantes de la vida en el territorio. Tenemos que ir aprendiendo cómo hablar con los no humanos.

Por ejemplo, si queremos mejorar la convivencia con la naturaleza y nuestras casas están cerca de ríos, cañadas y quebradas, tenemos que promover una cultura anfibia urbana, esto es, luchar no sólo por nuestros derechos sino también por los del agua: derecho a existir, derecho a no ser contaminada, derecho al cauce (incluyendo el derecho a los meandros), derecho a fluir, derecho a desembocar, derecho a expandirse en temporadas de lluvia, derecho a cobertura vegetal en los nacimientos y en la cuenca en general, derecho a ser absorbida por el suelo.

En últimas, para gestionar el riesgo es importante conjugar el verbo participar de la siguiente manera: yo participo, tu participas, él participa, ella participa, nosotros participamos, todos asumimos responsabilidades. La incidencia política es tener clara nuestra responsabilidad en la gestión de lo colectivo, así como garantías para hacer parte de aquellos procesos que nos afectan. Esa es la relevancia de instrumentos como las consultas populares, pues se constituyen en referentes reales de participación e incidencia de las comunidades en la gestión de los riesgos en sus comunidades.

La resistencia es la capacidad de la telaraña para aguantar un balonazo. Resiliencia no es resignación, es tener la capacidad de volver a tejer la telaraña. En el mundo de las políticas, muchas veces vienen desde afuera a tejer la telaraña y encierran las arañas para que no intervengan. Se equivocan. Lo ideal en políticas de gestión del riesgo es fortalecer las arañitas y sus capacidades como tejedoras. El alcalde también es el alcalde del agua, y del río.

Más información:

Gustavo Wilches – Chaux https://enosaquiwilches.blogspot.com

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