Narrar cómo desde las empanadas y el convite se construyeron casas, calles y barrios enteros. Acompañar a niños y niñas para que registren en fotografías cómo leen los territorios que habitan y visibilizar problemáticas que buscan la exigencia de Derechos Humanos, son apenas algunos de los relatos que desde la comunicación comunitaria y popular es posible contar.

En el diálogo: Memoria y narrativas de paz desde la comunicación comunitaria que tuvo lugar ayer en la Fiesta del Libro y la Cultura, la Corporación Mi Comuna , Ciudad Comuna y Con-Vivamos, tuvimos la oportunidad de compartir cómo ha sido transitar caminos desde la educación popular, los diálogos intergeneracionales y, cómo desde nuestra labor somos facilitadores para que las comunidades visibilicen, reconozcan, se apropien de sus dinámicas y le den un sentido a la memoria… a sus memorias.

Desde las palabras, los tejidos, sonidos, imágenes y otras múltiples formas para narrar, reconocemos en la comunicación comunitaria una manera de sanar para la paz, donde memoria y relatos nos permiten construir y encontrar mundos posibles, transformar imaginarios y generar prácticas sociales más justas y humanizadas.

 

 

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