El barrio Carpinelo 2, en lo alto de la Comuna 1 Popular, Zona Nororiental de Medellín, viene experimentando un cambio significativo, motivado por la construcción de las escaleras del camino principal, ubicado sobre la calle 101c arriba de la carrera 23, y las primeras construcciones de un nuevo parque comunitario. Para que este cambio fuera posible, se necesitó la articulación de inteligencias, saberes, recursos, trabajo y voluntades.
Esta historia inicia hace varias décadas atrás con la conformación del barrio, a inicios de los años 80, con la autoconstrucción de lo básico: casas de madera, un camino en tierra apenas hecho con piedras apoyadas sobre la inclinación de la ladera montañosa, acueducto comunitario no potable, y con los años se hicieron una cancha pequeña, un par de iglesias grandes y un colegio mediano, todo alrededor del mismo camino.
Años después de luchas y aprendizajes, para el 2013 Con-Vivamos emprende un proceso de acompañamiento a líderes y liderezas en el barrio, conformando un Comité de Defensa del Territorio, que permitió adelantar diferentes gestiones para el barrio, y que se conformara una Junta de Acción Comunal que hoy es importante en facilitar e impulsar todo el proceso. Poco más tarde, para el 2018, desde organizaciones como la Mesa de Vivienda de la Comuna 8, Montanoa-A y Con-Vivamos, se generó la Escuela Territorial de Barrios de Ladera en el 2018. Con ésta escuela popular se generaron aprendizajes y propuestas que configuran hoy un relato que articula el mejoramiento barrial, la gestión de riesgos y la permanencia en el territorio, como bases para la comprensión y la intervención adecuada de los barrios populares en el borde urbano rural de Medellín.
A finales del 2018 llega al barrio un grupo de académicos de la Escuela del Hábitat de la Universidad Nacional sede Medellín, con la intención de realizar un proyecto de investigación para la Coproducción de Estrategias de Gestión del Riesgo en Ciudades Latinoamericanas. Este proyecto tiene su propia historia, con la financiación en 2017 de University of Edinburgh y el apoyo técnico de Herior Watt University, iniciando en el barrio Pinares de Oriente en la Comuna 8, donde pudieron avanzar hasta la realización de obras comunitarias para la mitigación de riesgo desde la conducción adecuada de aguas lluvias. Para el 2018 amplían el proyecto a los barrios Carpinelo 2 en Comuna 1, y el Pacifico en Comuna 8.
Para 2019 terminaron el proyecto logrando establecer los principales puntos de riesgo en los barrios, generando capacidades básicas para el monitoreo de riesgo, y formulando una propuesta basada en la integración de redes y actores (domiciliaria-familiar, vecinal, comunitaria-barrial, y pública), que sirvió para elaborar una propuesta de intervención barrial para la mitigación de riesgo a partir de la adecuada conducción de aguas lluvias, y señalando algunos lotes aún no ocupados que podrían servir como espacio público. Elementos básicos para el mejoramiento barrial.
Durante el mismo año, y como producto del reconocimiento en el trabajo de años anteriores, desde la University of Colorado Boulder se contactan con Con-Vivamos, con el interés de articular para el desarrollo del curso de diseño ambiental (Enmviromental Desing), el cual se realiza con estudiantes que viajan a Medellín y tienen la oportunidad de vivenciar todo el proceso con una comunidad real, desde la identificación de problemáticas territoriales, la formulación de diseños, definición conjunta de prioridades e intervenciones, y la construcción física de las mismas (de acuerdo al presupuesto disponible).
Para este punto, Con-Vivamos había logrado un trabajo de acompañamiento territorial consolidado en el barrio, una comprensión desde la Escuela Territorial de Barrios de Ladera sobre mejoramiento barrial, gestión de riesgos y permanencia en el territorio, unos resultados de investigación con una propuesta de intervención basada en la integración de redes para la mitigación de riesgo de deslizamiento a partir de la correcta conducción de agua lluvia y la definición de lotes con posibilidades para el desarrollo de espacio público en el barrio, y ahora lográbamos articular la pieza que nos hacía falta: la disposición de recursos para poder pasar a la construcción física de una parte de éste proceso previo.
Una vez definido que la prioridad serían las escalas del camino principal del barrio, con sus respectivas cañuelas para la conducción de agua lluvia, nos encontrábamos con los estudiantes de Colorado tomando medidas específicas para poder ajustar diseños y calcular el material que se requería. En ese momento sale de una casa sencilla pero adornada con un generoso y colorido antejardín, una señora de avanzada edad y semblante risueño, se le notaba un tanto incomoda por los malestares de salud que le aquejaban en el momento, y nos pregunta qué hacíamos. Luego de una corta explicación, esta abuela nos sorprende afirmando que si es para el uso comunitario y en beneficio del barrio, a ella le gustaría donar un lote que tenía en la parte de arriba, cerca de su casa. Con asombro e incredulidad, vemos a la señora llamar a su hijo y pedirle que nos muestre la ubicación del lote, un terreno de 20mt por 20mt, 400 metros cuadrados completamente desocupados y con uno de los mejores paisajes de toda la ciudad de Medellín. A partir de allí, el parque mirador de Carpinelo 2 empezó a hacer parte de las prioridades.
Luego de 6 semanas de trabajo intenso con estudiantes de la universidad de Colorado y la comunidad del barrio, se construyeron aproximadamente 100 metros lineales de escalas, con buen material, fundaciones y malla electro soldada, y se dio inicio a las primeras obras, sencillas pero significativas, del parque mirador: Miraflores de la Abuela. Hoy los estudiantes han vuelto de nuevo a Colorado, Estados Unidos, dejando un grato recuerdo producto de la obra, pero por sobre todo por su compromiso con el trabajo, el respeto honesto por lo comunitario, su responsabilidad con el proyecto, la disposición para aprender y enseñar, y el trato ameno con la comunidad.
Ahora nos aprestamos con la comunidad para la segunda fase constructiva, donde se construirán las cañuelas, se recogerán las aguas lluvias de los techos colindantes a las escaleras, se adecuará el camino de acceso al parque, se continuarán las obras de estabilización del terreno del parque y se prepararán jardineras y posiblemente una huerta. De esta manera se mejorará la movilidad y se dotará de espacio comunitario, como un acto demostrativo de la viabilidad de las propuestas sobre micromejoramiento barrial, gestión comunitaria de riesgos y la reivindicación de la permanencia en el territorio, generadas desde la Escuela Territorial de Barrios de Ladera; y de la propuesta sobre mitigación de riesgo a partir del adecuado manejo de agua lluvia con la integración de redes y actores, generada por la Universidad Nacional sede Medellín. La experiencia de Carpinelo 2 muestra que sí se puede.
Desde el Programa Defensa y Transformación Social del territorio, en Con-Vivamos, consideramos que es necesario y oportuno pasar de las reflexiones, propuestas y proyectos de investigación, a la realización material de obras, que sirvan tanto de pruebas piloto, para definir si resultan realmente útiles, y a la vez de actos demostrativos para evidenciarle a los actores públicos y a la ciudad en general que sí resultan viables y son posibles; de ahí la insistencia en realizar convites. Para de ésta manera articular conocimientos, saberes y acciones concretas, en la búsqueda de mejorar la vida de los habitantes en los barrios que acompañamos, y ofrecer posibilidades de solución a algunos de los principales problemas territoriales que tiene la ciudad de Medellín.
Aprendizajes
Cada convite debe permitir generar una obra, que no sólo es física o material, sino que además implica un proceso grupal, que implica lo subjetivo, y por tanto inmaterial, donde la obra en sí misma es importante, pero lo es más en tanto sirve para activar las capacidades y recursos, el encuentro y la definición de asuntos comunes. En ese sentido, se pudo observar cómo la construcción de 100 metros lineales de escalas y las primeras obras de un parque comunitario, materializan aprendizajes de la Escuela Territorial de Barrios de Ladera, en tanto los convites en Carpinelo 2 son la materialización de un micromejoramiento barrial que además sirven para la gestión comunitaria de riesgo y aportan a la permanencia en el territorio.
Los convites han servido para materializar parte de los planteamientos sobre la coproducción de estrategias de gestión de riesgo propuestas por el grupo de investigación de la Universidad Nacional. En tanto fue posible observar la eficacia de pensar en la integración de redes para la mitigación de riesgo y para mejorar el barrio, donde los habitantes aportaron sus capacidades familiares, vecinales y comunitarias, Convivamos y el grupo de Diseño Ambiental de la Universidad de Colorado Boulder aportaron con capacidades organizativas, académicas y económicas; para este caso el Estado jugó un papel pasivo pero relativamente importante, al dotar en años anteriores de una red pública de alcantarillado a la parte baja del barrio, y aunque no resulta suficiente, por lo menos permite conectar con el resto de la red integrada de capacidades familiares, vecinales, comunitarias y sociales de manera provisional.
Para los estudiantes y profesores de la Universidad de Colorado Boulder, fue una gran oportunidad para vivenciar un proceso de gestión territorial con comunidad, que implicó desde la definición de prioridades, el diseño conjunto, hasta el proceso de construcción, evidenciando la posibilidad de desarrollar este tipo de experiencias en complejos contextos geográficos y sociales. Gran aprendizaje para estudiantes que probablemente en su vida profesional, tomarán decisiones relacionadas con territorios populares informales, en su país o en el extranjero, y con esta experiencia tendrán más y mejores criterios y herramientas para actuar de forma proactiva y propositiva.
Para Con-Vivamos, esta experiencia ha significado ratificar la importancia y también la necesidad de avanzar hacia actos demostrativos que permitan evidenciar la pertinencia de los aprendizajes y propuestas realizadas con comunidad y de los hallazgos investigativos de algunas academias sobre este territorio. Evidenciando en últimas, la posibilidad de acompañar de mejor manera la construcción comunitaria del territorio popular. Además de ampliar la comprensión del convite como un proceso, que integra un antes, durante y después de la obra, y donde la obra a pesar de su notoria importancia, no es lo único que se construye en dicho proceso, pues se comprometen capacidades, esfuerzos, recursos e inteligencias que pueden ayudar a fortalecer lo organizativo y al auto-reconocimiento comunitario, la oportunidad para crear confianzas, y la conciencia sobre el cuidado de lo común; además de afianzar la percepción, necesaria en una ciudad que se debate con la ilegalidad en todo momento y casi en todo lugar, de que hacer bien las cosas atraerá más cosa buenas.

