La paz no es solamente rural. Si bien en lo pactado entre el Gobierno y los Firmantes de Paz se tiene un enfoque rural, las ciudades también han sido protagonistas en su construcción. Allí, organizaciones sociales, de víctimas y sobrevivientes, han resistido a la guerra, le han apostado a la vida, y han entendido que la paz no es un punto de llegada sino una construcción colectiva que no cesa. Con las dinámicas propias de lo urbano han ideado metodologías y estrategias para fortalecer el tejido social de las comunidades que las rodean y las abrazan.
En este artículo se explorará la experiencia del Proceso de Memoria y Paz Territorial de la Zona Nororiental de Medellín, se hará un breve resumen de procesos de las ciudades Cali y Bogotá que estuvieron presentes en el encuentro de Ciudades por la Paz y al final se plantearán desafíos a futuro para la construcción de paz territorial urbana.
Medellín: Piloto de justicia restaurativa con enfoque de paz territorial urbana
En la Zona Nororiental de Medellín, actualmente se viene desarrollando un proyecto piloto de reincorporación, justicia restaurativa y construcción de paz territorial urbana. El encuentro en el que se materializó este proceso se realizó el 10 de diciembre del 2022.
Integrantes del Proceso de Memoria y Paz Territorial de la Zona Nororiental, junto a Firmantes de Paz, emprendieron una caminata desde Bello Oriente, la montaña que siente, hasta la laguna de Guarne, donde se encontraron con representantes de la Secretaría de la No-Violencia de la Alcaldía de Medellín, de la Comisión de la Verdad, de la JEP, de la Universidad de Antioquia y de la ONU.
El objetivo fue realizar un ritual de siembra de árboles como símbolo para sanar y compromiso de caminar hacia la paz y hacia la justicia restaurativa. Alejandro Posada, uno de los firmantes de paz, expuso que este espacio les permite construir un sueño de paz en este territorio donde “las transformaciones no solo son necesarias sino también una deuda histórica”. Estaban allá con el ánimo de reconocer y escuchar padecimientos, afectaciones, daños y pérdidas irreparables, motivados y admirados por “la capacidad de resistencia y acción movilizadora que hace posible una patria más justa con posibilidades de desarrollo para futuras generaciones. La reparación y restauración con las víctimas es un compromiso con toda la sociedad y con la paz”.
Por su parte, Lucas Londoño, funcionario de la Secretaría de la No-Violencia de Medellín, explicó que “en este proceso restaurativo, comunidad, organizaciones de víctimas y los actores responsables de hechos victimizantes, se planean acciones específicas, como esta sembratón”. Este hecho se enmarca en las sanciones propias y de justicia alternativa que se vienen construyendo, “para que los responsables desarrollen e implementen su acogimiento a la JEP”, concluyó Lucas.
Para desarrollar la actividad, en grupos de a tres se nombraron los árboles y se les puso un propósito y un mensaje, acompañado por la respuesta una pregunta: ¿A qué le apostamos en esa construcción de paz territorial? Semillas de Paz, el Pati Amarillo, al Árbol Gacho que Alcanza a Enderezar, Esperanza, fueron algunos de los nombres de los árboles.
Una de las lideresas de la Zona Nororiental, Mónica Benitez, dijo que “los árboles nos traen una historia y una memoria de lo que queremos conseguir. El recuerdo que tenemos de cuando éramos libres. Estos árboles son una memoria de nuestras fincas y de lo que disfrutamos hace muchos años.”
Se realizó también un compartir en el que los firmantes de paz dieron una de sus comidas típicas de guerra llamada Cancharina compuesta por carne y hojaldre. Fue un espacio emotivo que permitió la escucha y el reconocimiento entre diferentes actores.
“Si queremos verdaderamente el cambio y la paz, es importante empezar por aquí. En estos pequeños detalles, se empieza a construir y a ver el interés de las partes. La tierra sin los árboles está desnuda y muerta, entonces para mi esto es vida, es paz”, concluyó otra firmante de paz que pidió reservar su nombre.
Medellín, Cali y Bogotá: la paz también es en las ciudades
Los pasados 20 y 21 de abril, en el marco de las Jornadas de los Liderazgos Comunitarios, la Corporación Con-Vivamos fue una de las impulsoras del Encuentro Ciudades por la paz, que se realizó en la Universidad de Antioquia.
Al principio de este encuentro se presentó un vídeo que resume la experiencia de la sembratón de árboles en la Laguna de Guarne como medida de justicia restaurativa del Proceso de Memoria y Paz Territorial de Manrique. Fue un abrebocas para motivar a la conversación en los paneles del evento.
Estuvieron presentes representantes de organizaciones sociales de Medellín, Cali y Bogotá exponiendo sus iniciativas y sus aportes a la construcción de paz territorial urbana que llevan décadas en sus territorios. También estuvieron representantes de la institucionalidad y de la academia de estas tres ciudades.
Algunas de las iniciativas de Cali y Bogotá fueron Universidad al Barrio, Populab, Ciudad Abierta Fundación, Brisas de las Palmas, Llano Verde, entre otras. Algunas de las propuestas de construcción de paz de estas organizaciones giran en torno a temas como la co-creación, el trabajo colectivo y comunitario, la gobernanza territorial, los barrios populares como patrimonio urbano vivo de memorias y experiencias, el tejido social como posibilitador de la paz, la planeación y el diseño participativo para el mejoramiento y el desarrollo de las viviendas, la importancia de la interseccionalidad dentro de la formulación de las políticas públicas, el urbanismo popular, el mejoramiento integral del hábitat, la protección de la vida, la potencia de los liderazgos que se replantean los territorios.
Por su parte, los representantes de la institucionalidad hicieron un esbozo sobre los diferentes programas que acompañan desde sus dependencias, en sus secretarías y hasta en el Ministerio del Interior, en el que se destaca el Sistema Nacional de Convivencia y desde la Consejería de la Presidencia para la Paz, con los diferentes acercamientos que se han tenido con actores armados que han acogido el llamado de la construcción de paz en Buenaventura, Quibdó y Medellín.
De este encuentro salió un manifiesto de ciudades por la paz, en el que en 7 puntos y un anexo con una propuesta para el ajuste del artículo 242 “barrios de paz” del Plan Nacional de Desarrollo, se desarrolla la importancia de pensar, entender, dimensionar y planear las ciudades como territorios de paz. Este manifiesto sirve como ruta de trabajo para seguir construyendo paz territorial urbana, no solo en estas tres ciudades, sino también en todas las ciudades capitales.
Desafíos para la construcción de paz territorial urbana
En lo que coinciden todas las organizaciones de Medellín, Cali y Bogotá es que no puede haber paz si no hay justicia social y si no se erradican las desigualdades estructurales. Para poder construir paz territorial urbana en el presente y en el futuro se debe hacer colectivamente: transversalizar este enfoque en todos los proyectos de infraestructura, sociales y económicos que afecten a las comunidades urbanas.
Un ejemplo de proyecto que genera conflictos urbanos y disputas entre comunidad e institucionalidad es Parques del Río – Norte que se realizará en la Comuna 2 Santa Cruz. Adolfo Taborda, coordinador del programa de derecho a la ciudad y defensa y transformación del territorio y paz territorial de la Corporación, se pregunta: “¿Qué pasa cuando llegan obras públicas a manifestarse en cada uno de los territorios? ¿Qué pasa con las comunidades? ¿Cuáles son sus inquietudes sobre temas de transformación o intervención y la masificación de proyectos?”.
A manera de conclusión, Claudia Rengifo, integrante de la Corporación Con-Vivamos y del proceso de Memoria y Paz Territorial de la Nororiental, consolida tres desafíos para la construcción de paz territorial urbana:
1. Es indispensable recopilar las memorias locales, no solo de guerra y horror sino también de resistencia. “Se ha logrado incidir en la construcción de unos informes y hacemos parte del legado de la comisión de la verdad, pero el relato todavía está por construirse”.
2. En las ciudades hay un gran reto frente a la desaparición forzada. Medellín ha avanzado un poco con la Comuna 13 y el Cementerio Universal, “pero nos tenemos que movilizar alrededor de la búsqueda de desaparecidos y desaparecidas. Pensamos que esto no es solamente una labor del Sistema Integral de Paz. Colombia necesita dar un paso gigantesco para abrazar esa memoria. Buscarlos para encontrarnos.”
3. Finalmente, explica Rengifo, refiriéndose al piloto de justicia restaurativa que se desarrolla en la Nororiental, que “el ritmo de la institucionalidad es más lento. Todavía hay que acompañar las instituciones creadas para la paz: esto es nuevo para la ciudad y el país. Pero efectivamente necesitamos rodear el proceso y necesitamos recursos para las organizaciones comunitarias de víctimas y para los firmantes. También es importante que la institucionalidad pueda dar respuesta en clave pedagógica y de legalización de predios. Que todo se pueda juntar en clave de paz, no solamente de los acuerdos que se firmaron en La Habana, sino también una paz total y grande con justicia social que nos saque de estos ciclos de violencia”.




